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martes, 29 de octubre de 2013

Olor de castañada, olor de otoño


Olor de leña, de castañas y boniatos. Olor de frío y calor del hogar. Olor de mistela casera y panellets.

Cada año por estas fechas mi inconsciente evoca estos olores. Olores de una infancia inocente y feliz, abundante en celebraciones en familia en casa de mi abuela.

En esta época hacíamos la castañada: Mi tío asando las castañas con calma, siempre al punto, deliciosas. Las metía en un saco (de los de saco saco) provocando siempre la misma escena:  mis hermanas, mis primos y yo peleándonos antes de cenar porque uno de nosotros tendría el honor de sentarse sobre el saco de castañas para mantenerlas calentitas hasta la hora del postre. Los boniatos en el horno de la cocina ‘económica’ asándose poco a poco y mi tía cocinando, era la cocinera oficial en todas las fiestas. También era la encargada de hacer los panellets, los mejores que he probado en mi vida. Aún sigue haciéndolos aunque, como ya es mayor y la familia ha aumentado considerablemente, sus hijas, sobrinas, nueras y nietas, nos hemos apropiado de su receta para seguir elaborándolos por nuestra cuenta y evitar que se pierda.

Olor de castañada con la pandilla, ya adolescentes, en la guarida (‘el cau’) que nos montamos nosotros mismos en una vieja casa, cada uno aportando sus habilidades de paleta, electricista, pintor, interiorista, aprovechando todo lo que teníamos a mano, como las viejas butacas del cine. Cada uno llevábamos un poco de cada pero puedo decir sin modestia alguna que nuestros panellets triunfaban, eran los mejores.

No puedo compartir con vosotros todos estos olores, pero sí uno de ellos: el olor estrella, el de los panellets (si os atrevéis con ellos). Ahí va la receta de mi tía:

Ingredientes
o   1 kilo de almendras crudas
o   ¾ de kilo o 600 gr de azúcar
o   1 patata mediana hervida (fría)
o   1 huevo
o   Para los diferentes sabores se pueden añadir piñones, coco, café, grosella, ralladura de limón, vainilla, chocolate y todo lo que vuestra imaginación os inspire
o   Manos muy limpias y sin manías


Elaboración
Se pican las almendras bien finitas y se mezclan bien con el azúcar. Luego se añade la patata y se amasa todo hasta que quede bien ligado. Para acabar echamos el huevo y amasamos de nuevo.
Ahora toca dividir la masa en tantas porciones como sabores queramos, hacemos las mezclas y solo queda hacer las bolitas y darles formas diferentes (o no). Para los de piñones, hay que untar las bolas con clara de huevo y, con mucha paciencia, recubrirlas enteramente de piñones.
Si se hacen las bolas muy grandes os quedarán los panellets aplastados y muy crudos por dentro. Si son demasiado pequeños, os quedarán resecos.
Ponemos el horno a 200º (según el horno) de 8 a 12 minutos aproximadamente, hasta que estén doraditos. Dejarlos enfriar y a disfrutarlos.



Ahora, cuando nos quedamos en Barcelona en estas fechas, me toca hacerlos a mí y como solo somos dos suelo hacer muy  poquitos, de piñones y coco que son mis preferidos y alguno de limón. La última vez me dijeron “¡Cariño, son excepcionales!” Así sí que vale la pena el esfuerzo ¿verdad?


Venga, sin miedo, atreveros con ellos y no os arrepentiréis.

Para los que tenéis alguna intolerancia alimenticia os dejo esta otra receta para que no os quedéis con las ganas. No será lo mismo pero seguro que también disfrutaréis:


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