Olor de leña, de castañas y
boniatos. Olor de frío y calor del hogar. Olor de mistela casera y panellets.
Cada año por estas fechas mi
inconsciente evoca estos olores. Olores de una infancia inocente y feliz,
abundante en celebraciones en familia en casa de mi abuela.
En esta época hacíamos la castañada: Mi tío asando las castañas
con calma, siempre al punto, deliciosas. Las metía en un saco (de los de saco
saco) provocando siempre la misma escena:
mis hermanas, mis primos y yo peleándonos antes de cenar porque uno de
nosotros tendría el honor de sentarse
sobre el saco de castañas para mantenerlas calentitas hasta la hora del postre.
Los boniatos en el horno de la cocina ‘económica’ asándose poco a poco y mi tía
cocinando, era la cocinera oficial en todas las fiestas. También era la
encargada de hacer los panellets, los
mejores que he probado en mi vida. Aún sigue haciéndolos aunque, como ya es
mayor y la familia ha aumentado considerablemente, sus hijas, sobrinas, nueras
y nietas, nos hemos apropiado de su receta para seguir elaborándolos por
nuestra cuenta y evitar que se pierda.
Olor de castañada con la
pandilla, ya adolescentes, en la guarida (‘el cau’) que nos montamos nosotros
mismos en una vieja casa, cada uno aportando sus habilidades de paleta,
electricista, pintor, interiorista, aprovechando todo lo que teníamos a mano,
como las viejas butacas del cine. Cada uno llevábamos un poco de cada pero
puedo decir sin modestia alguna que nuestros panellets triunfaban, eran los
mejores.
No puedo compartir con
vosotros todos estos olores, pero sí uno de ellos: el olor estrella, el de los
panellets (si os atrevéis con ellos). Ahí va la receta de mi tía:
Ingredientes
o
1 kilo de almendras crudas
o
¾ de kilo o 600 gr de azúcar
o
1 patata mediana hervida (fría)
o
1 huevo
o
Para los diferentes sabores se pueden añadir piñones, coco,
café, grosella, ralladura de limón, vainilla, chocolate y todo lo que vuestra
imaginación os inspire
o
Manos muy limpias y sin manías
Elaboración
Se pican las almendras
bien finitas y se mezclan bien con el azúcar. Luego se añade la patata y se amasa
todo hasta que quede bien ligado. Para acabar echamos el huevo y amasamos de
nuevo.
Ahora toca dividir la
masa en tantas porciones como sabores queramos, hacemos las mezclas y solo
queda hacer las bolitas y darles formas diferentes (o no). Para los de piñones,
hay que untar las bolas con clara de huevo y, con mucha paciencia, recubrirlas
enteramente de piñones.
Si se hacen las bolas
muy grandes os quedarán los panellets aplastados y muy crudos por dentro. Si
son demasiado pequeños, os quedarán resecos.
Ponemos el horno a
200º (según el horno) de 8 a 12 minutos aproximadamente, hasta que estén
doraditos. Dejarlos enfriar y a disfrutarlos.
Ahora, cuando nos quedamos
en Barcelona en estas fechas, me toca hacerlos a mí y como solo somos dos suelo
hacer muy poquitos, de piñones y coco
que son mis preferidos y alguno de limón. La última vez me dijeron “¡Cariño,
son excepcionales!” Así sí que vale la pena el esfuerzo ¿verdad?
Venga, sin miedo, atreveros
con ellos y no os arrepentiréis.
Para los que tenéis alguna
intolerancia alimenticia os dejo esta otra receta para que no os quedéis con
las ganas. No será lo mismo pero seguro que también disfrutaréis:


No hay comentarios:
Publicar un comentario