Hoy
tengo una sonrisa total, de oreja a oreja, con ese brillo en los ojos que creía
haber perdido y que tanto echaba a faltar. Mi sonrisa fácil y auténtica de toda
la vida llevaba un tiempo perdida, despistada, la buscaba y no quería salir de
su escondite, sólo asomaba la cabeza pero su mirada era triste, apagada.
Sí,
hoy ha vuelto a mí con todo su esplendor y no me la puedo sacar de encima (ni
quiero que lo haga) y ¿a qué se debe? me preguntaréis.
La
respuesta:
¡Me acaban de confirmar
que empiezo a trabajar! ¡Sí!
Hoy
vuelvo a estar en el mundo de los vivos, hoy vuelvo a sentirme persona, hoy me
siento completamente feliz.
Tal
vez no sea el mejor trabajo del mundo ni el trabajo de mi vida, o sí. ¡Haré que
lo sea!
Me
abre un mundo nuevo para mí del que espero aprender mucho y al que quiero
aportar todos mis recursos y experiencia. Seré la trabajadora más ilusionada de
la empresa, eso seguro, después de tantos y tantos meses de terrible
incertidumbre sobre mi futuro, invirtiendo en formación y más formación para
aumentar mis posibilidades de volver al mundo activo.
Bien,
este trabajo poco tiene que ver con esa formación, pero las condiciones son
claras y me dará un respiro para seguir
buscando y seguir con mis clases, sin ese funesto fantasma del paro que no
me dejaba conciliar el sueño porque, aún siendo de naturaleza optimista, tener
más de cuarenta años y ver cómo se va consumiendo la prestación, escuchar y
leer las noticias cada día, ver que eres descartada de todas las candidaturas,
ver que tu pareja también pierde el empleo,… , da pánico por más positivo que
seas.
Por suerte, pese a ese pánico que me ha hecho perder sueño y peso, nunca
he dejado de creer que lo conseguiría. No
dejes de creerlo y si en algún momento tu ánimo decae repite conmigo:
Vídeo realizado para colaborar con @noquieroserPLS
Gracias
a todas esas voces que nos dan ánimos desde el 2.0, sobre todo a iniciativas sin
ánimo de lucro que nos dan visibilidad y
calor en la red como No
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